La amplitud del tocado, las orejeras y el rostro de ojos cerrados dan a la Gran Máscara Inca una presencia serena. La lana y los acentos de crisocola invitan a acercarse y descubrir cómo cambia el volumen bajo la luz. Esta pieza se explica mejor de cerca que en una fotografía. La pieza dialoga con la grandeza inca, la del Tahuantinsuyo que ordenó el mundo andino desde el Cusco, y mide 33 × 32 × 12 cm.
La pieza no es anónima. Creación contemporánea de Jaime Fernando Zapata Espinoza, vinculada al taller de Chaclacayo, Lima. Papel maché, tocado de lana artesanal y orejeras con crisocola, según la ficha del taller. En la ficha consta que la técnica declarada es papel maché con pan de oro. El trabajo es íntegramente manual, y las variaciones de tono y textura son su rasgo, no su defecto.
Una pared despejada permite apreciar sus 33 × 32 × 12 cm. Sobre una consola, la máscara puede convertirse en el punto de partida de una colección personal de arte peruano. Su cuidado es sencillo: brocha suave y seca, y un lugar lejos de la humedad y del sol directo. Viaja protegida en un embalaje rígido antichoque con seguimiento, y la compra incluye treinta días de garantía de devolución.










